PRESENTACIÓN

En este blog pretendo compartir mi experiencia como viajera mochilera y espero ayudar a otros viajeros como muchos blogs que he leído me han dado buenas ideas para mis aventuras. Hasta hace poco yo era una viajera de avión, taxi y agencia de viajes, pero claro, eso era bastante caro, resultado, apenas viajaba. Hace poco más de un año mi pareja me descubrió el viaje mochilero, organizado a tu antojo, con nuestro coche y nuestra mochila y os aseguro que es maravilloso y económico, ahora viajo mucho más y lo disfruto más que antes. Así es que, olvidaos de cosas superfluas, llevad lo imprescindible y preparaos para la aventura…

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domingo, 25 de enero de 2015

BRUSELAS; GOFRES, CERVEZA Y COMERCIO


Es posible que si te preguntaran a qué huele Bruselas, lo primero que te viniera a la mente sería "a coles", sin embargo, quien ha visitado esta esplendida ciudad y ha disfrutado de las bondades de su cocina te diría " a gofre".

Pues sí, hay muchas razones para no perderse una visita al corazón de la Unión Europea. Esa ciudad que sale en la tele cuando los lideres políticos europeos se reunen, tiene un casco histórico de gran belleza y brinda una oferta cultural y gastronómica a la que no te podrás resistir.

Bruselas ha sido historicamente una ciudad de comerciantes. Cuando en el resto de Europa los nobles andaban metidos en guerras entre ellos por o en contra de sus reyes, los burgueses consiguieron emanciparse del sistema feudal que los mantenía vasallos de Señores Feudales poco productivos y que los consideraban inferiores, y comenzaron a formar ciudades enriqueciéndose gracias al trabajo artesanal y al comercio. Bruselas es uno de estos burgos en los que esta nueva clase social emergente desarrolla su actividad y construye poco a poco la bella ciudad que hoy en día conocemos.

Su fundación data del año 979. El conde de Brabante ha de proteger este enclave comercial para lo que contruye una pequeña fortaleza. Sin embargo, no es hasta el siglo XII cuando los condes de Brabante se instalan en el monte Coudeber, la actual Plaza Real, y el pequeño burgo comienza a dar indicios de ser la importante ciudad comercial que sería con posterioridad. A partir de entonces se empiezan a construir talleres textiles e iglesias y comienza una desbordante actividad comercial facilitada por la ubicación de Bruselas (se ubica en la ruta comercial que unía Brujas y Colonia). Gran parte del dinero que llega a la ciudad procedente del comercio se reinvierte en la misma, conviritiendo a Bruselas en una de las ciudades más sugerentes y bellas de la Vieja Europa.


Tras este pequeño recorrido histórico llega el momento del recorrido por la realidad de este bella ciudad.

Comenzaremos nuestro recorrido en el centro neurálgico e histórico de la ciudad, La Grand Place. Se trata de una de las plazas más bellas e importantes de Europa, siempre bulliciosa y animada, a partir ella se articula el casco histórico de la ciudad. Alberga varios de los edificios más importantes de la ciudad. En 1695, durante la guerra de los seis años, esta plaza fue destrozada por los cañones franceses (salvo el Ayuntamiento) y tuvo que ser reconstruida con posterioridad.

El Ayuntamiento, sin duda la joya arquitectónica de esta plaza, y las más antigua. Suntuoso edificio gótico situado al sureste de la plaza, posee una torre de 96 metros coronada con una estatua de San Miguel. Se pueden realizar visitas guiadas en nerlandés, francés e inglés en un horario bastante restringido, para más información:


La Casa del Rey, reconstruida tras el bombardeo y restaurada en el siglo XIX, durante mucho años fue lugar de residencia de los reyes reinantes. Hoy día acoge el museo de la ciudad cuya visita, en mi modesta opinión es prescindible, aunque tiene algunas maquetas e imagenes interesantes del origen de la ciudadad. Además podrás visitar el guardarropa particular del infante más famoso de la ciudad, el maneken pis. Resulta que al pobrecito lo visten y le van cambiando de ropa periodicamente. En su armario cuenta con vestimentas de todos los países y lugares del mundo, algunas de lo más curiosas.

 La plaza también alberga la casa de los duques de Bravante; Le Pigeon, vivienda dónde habitó el novelista francés Victor Hugo durante su exilio en Bélgica en 1852. Además encontrarás míticos bares como "le Roy d'Espagne" o el famoso "Hard Rock".


Desde la Gran Place podemos tomar cualquier itinerario ya que está en el centro neuralgico, nosotros nos dirigiremos hacia la parte alta de la ciudad tomando la Rue de la Colline y nos encontraremos con la otra pequeña plaza, La Places des Herbes (como el agora, o la plaza del mercado) dónde podréis disfrutar de unos deliciosos gofres, unas patatas al más puro estilo belga con una salchicha o comprar exquisitos chocolates belgas en chocopolis.

Junto a esta plaza encontramos otra dedicada a nuestro país, La plaza de España, y nuestros dos empajadores, Don Quijote y Sancho Panza contemplan un gigante que en este caso, en lugar de ser un molino, es la torre de la Catedral.


Junto a esta plaza, hay una galeria comercial en la que hay una tienda donde encontrarás todo sobre los personajes animados más famosos de Bélgica, los pitufos y titín. Cuando lo visitamos había una graciosa escultura de uno de estos pequeñajos azules, eso sí, aun no les había dado tiempo a pintarlo.


Seguiremos ascendiendo en busca del jardín de las artes, dónde unas escaleras nos llevan a unos jardines con esculturas que nos muestran unas vistas impresionantes de la ciudad. Una vez arriba del todo nos encontramos con una gran plaza con trafico rodado cuyo centro es presidido por la estatua de Godofredo de Buillon, quien conquistó Jerusalén en la Primera Cruzada y rechazó el honor de ser coronado en la ciudad dónde Cristo había muerto, tomando sin embargo el título de Defensor del Santo Sepulcro.


Tras la estatua, Saint Jacques-sur-Coudenberg, es a un tiempo parroquia real e iglesia diocesana de las fuerzas armadas. El Opus Dei ejerce actualmente su acción pastoral en esta iglesia.

A la izquierda de esta plaza encontramos el Parque de Bruselas, unos inmensos y frondosos jardienes que en su día pertenecieron al Palacio Real y que hoy pueden ser disfrutados por autóctonos y visitantes. En nuestra visita había una feria ambulante y estaba repleto de niños y mayores disfrazados y jugando.
 

Desde uno de los laterales de estos jardinees podemos acceder al Palacio Real. Es la sede de la monarquía belga y en él se encuentran las oficinas de los reyes, algunos ministerios y salas de reuniones, así como habitaciones para jefes de estado invitados. Sin embargo, no se trata de la residencia real, sino que los reyes viven en el Palacio de Laeken a las afueras de Bruselas desde 1931.

El Palacio Real se puede visitar desde el 21 de julio (día de la fiesta nacional) hasta principios de septiembre. El horario es de martes a domingo de 10:30 a 17:00


 La siguiente visita obligada es la Catedral de la ciudad. A pesar de que este maravilloso edificio gótico comienza a construirse en el siglo XIII sobre un templo románico anterior y es terminada dos siglos después, no es hasta 1960 cuando es consagrada como catedral. Está consagrada a San Miguel y Santa Gúdula. Su interior es más sobrio de lo que debiera, ya que fue saqueada por los franceses en varias ocasiones, pero su arquitectura y sus bellas vidrieras le dan una belleza que acoge al visitante por su sencillez y recogimiento. En las vidrieras se cuenta la historia de reyes y santos del país.


Otras de las iglesias más bellas de la ciudad es Notre Dame du Sablon, situada en la parte más alta, su estilo y estructura recuerda a la propia catedral aunque en tamaño reducido. En su interior destaca el púlpito de madera labrada. Según la leyenda, a un joven de Amberes la Virgen se le apereció pidiendo que la llevara a Bruselas, así lo hizo, y en este lugar se construyó una pequeña capilla que fue destino de peregrinos y pronto tuvo que ser ampliada.

Muchos más palacios, iglesias y museos podrás visitar en Bruselas, sin embargo yo voy a pasar a hablaros de cosas "importantes" de la ciudad: qué comer, dónde hacerlo y ciertas...curiosidades.

Lo primero es contaros que Bruselas, y Bélgica en general,  es un paraíso para los amantes de la cerveza. Fabrican todo tipo de cervezas, rubias, morenas, negras, de malta, doble malta, tostada, etc. Recuerdo una anecdota en el bar de la estación de tren (en España tendrían una marca de cerveza y gracias). " Una cerveza por favor" " ¿Cuál quiere?" "Una belga" "Todas estas son belgas" La camarera señala el mostrador con más de 10 cervezas diferentes. Bueno, creo que esto ilustra un poco el paraíso cervecil en el que os encontraréis.

Y claro, con tanta cerveza, pues la gente tiene que vaciar el deposito. Pero tranquilos, porque en Bruselas piensan en todo (o en casi todo, porque este sistema sólo es válido para los hombres), en la calle encontrareis estos urinarios públicos.


Llega la hora de la comida y empezamos a pensar qué hacer. Antes de sentarnos en cualquier sitio hay varias cosillas a tener en cuenta. En Bélgica es bastante caro sentarse a comer, normalmente, en los sitios que tienen comida para llevar, el simple hecho de sentarte (aunque sea autoservicio) puede suponer en torno al 20% de suplemento. Pues bien, podemos optar por comer en parques al aire libre (si el tiempo lo permite) o pagar el suplemento. Eso sí, la "comida rápida" en este país es realmente deliciosa.

Las papatas fritas al estilo belga merecen una mención especial en esta entrada. Estas son las patatas más deliciosas que he probado en mi vida. Hay puestos de patatas por doquier y la gente va comiendolas por la calle en cartuchos de cartón con o sin salsas. El secreto está en la doble fritura. Pelan y cortan la patatas de gran calidad friendolas en una primera ocasión y sacandolas cuando aún están un poco crudas. De esta guisa se mantiene a una temperatura constante a la espera del cliente, cuando reciben la segunda fritura que les da ese tono doradado y esa textura crujiente que las hace irresistibles.



Pero como no sólo de papatas vive el hombre, otro delicioso plato muy típico del país, así como del norte de Francia, son los famosos "Moules frites". A diferencia de lo que mucha gente piensa, que son unos extraños mejillones fritos, se trata en realidad de mejillones al vapor con patatas fritas. Sí, a mi también me sonó raro al principio, pero os aseguro que ahora es uno de mis platos favoritos. Eso sí, mucho cuidado con los precios. En los restaurante más vistosos y situados en los lugares más turísticos tienen la desfachatez de pedirte 22 o 24 € por persona por este plato. Sin embargo, si cruzamos hacia la Rue de Bouchers (es una calle paralela a la Galerie Sant Hubert), muy cercana a la Gran Place, podemos encontrar menús con este y otros platos por 10 o 12 € por persona.


Es precisamente cerca de esta calle dónde se encuentra la niña más desvergonzada de Bruselas. Todos conocemos al Maneken Pis, sin embargo, no todos conocen a su homologa femenina, la Jeanneken Pis. Aquí os dejo una foto de ambos que, aunque separados por algunas calles, ya que el chico se encuentra hacia el otro lado de la Grand Place, están unidos por sus aficiones.


Por último, y no por ello menos importante, aunque ya lo hemos mencionado, hablaros del dulce más delicioso de este país, los gofres. En cada rincón encontraréis una tiendecita dónde ofrecen este delicidoso manjar, sus calidades son direrentes, pero cualquiera de ellos es mil veces mejor que cualquiera que puedas comer en España y su precio oscila entre 1 y 2 €.

Hay dos tipos, el gofre de Bruselas, cuya masa es más ligera, suele ser más grande y formando un rectangulo perfecto, y  el gofre de Lieja, más consistente y dulce, cuya forma es menos regular y por su consistencia es ideal para comerlo solo (ya tienen azucar) por la calle. Por supuesto, a ambos dos puedes añadirle frutas, chocolate, mermelada, etc, aunque yo, personalmente, prefiero el sabor puro del gofre.

Gofre de Bruselas

Gofre de Lieja

Después de esto, ¿serás capaz de resisitirte a visitar la capital belga?


domingo, 1 de diciembre de 2013

RECORRIENDO LA COSTA DALMATA, SIBENIK Y TROGIR

 
 
Tras un maravilloso y divertido día en Zadar, teníamos intención de dirigirnos a Split por la autopista. Sin embargo, una conversación con un guía croata que hablaba español nos hizo cambiar de opinión.
 
En realidad no fue "nuestro" guía, ya sabéis que nosotros solemos viajar a nuestro ritmo, pero él mismo se dirigió a nosotros cuando vio que, aún siendo españoles, tomamos un café a la italiana, es decir, expreso, corto y de un trago.
 
Estuvimos hablando un rato, nos preguntó nuestras intenciones y nos recomendó que viajaramos por la carretera de la costa ya que era mucho más bonita, y tanto que lo fue, tuvimos suerte de encontrarnos a este chico.
 
También nos recomendó visitar las Cataratas de Krka y ese fue nuestra intención, que se vio truncada cuando al llegar al lugar señalado comprobamos que esta maravilla natural se había convertido en un parque da atracciones. Debías desviarte cerca del pueblo de Sibenik para comprar las carísimas  entradas (95 Kn (13€) y 70Kn (10€) los niños mayores de 7 años) y hacer cola junto a cientos de personas para coger un autobús que te llevaría al parque natural. Finalmente decidimos dejarlo y  visitar pueblos costeros.
 
En realidad, según he leído posteriormente de otros viajeros por la red, parece ser que el paraje natural es una maravilla, y que merece la pena. No obstante yo soy un poco "alérgica" a los autobuses, pero he visto que se puede acceder en barco desde otro pueblo, Skradin, la próxima vez iremos con los peques e intentaremos acceder desde allí.
 
 
 
Tomada la decisión de pasar del parque natural, nos dirigimos a Sibenik, otro bonito pueblo de la costa dálmata que nos recuerda nuevamente a ciudades italianas. En realidad solo dimos un rápido paseo por el pueblo disfrutando de nuestro helado de rigor (también recuerda mucho a los italianos) y vimos su casco antiguo, su catedral y su puerto.
 
 
 
. . . Sibenik . . . blanco sobre azul siguiendo el mismo estilo de todas las ciudades de Dalmacia, me recuerda lejanamente a la orgullosa Génova italiana . . .
 
 
. . . el maestro Jurac Dalmatinac contempla su obra . . .
 
 
. . . buscando un poco de sombra. . .

Para los caravaneros y autocaravaneros (espero que pronto nos incluyamos en este grupo) diré que toda esta costa está repleta de zonas de acampada a la orilla del mar donde disfrutar de unas vistas y unos baños espectaculares.
 
En cuanto a los amantes de la carne (aquí me incluyo), este camino está repleto de restaurantes con un asador fuera dónde encontrareis las dos carnes típicas del país, cordero y cochinillo asado. En uno de estos restaurantes de carretera pudimos disfrutar de un exquisito cochinillo a un precio irrisorio, 40 Kn (poco más de 5 euros) por ración.
 
 
 
Tras nuestro homenaje culinario seguimos nuestro camino hacia Trogir, una de las ciudades que teníamos incluida en nuestra ruta. Se trata de un pequeño pueblo al más puro estilo Veneciano repleto de edificios medievales y protegido por un castillo construido en 1420.

 
 
 
 

. . . esta ciudad, casi completamente rodeada por el Adriático, es una pequeña maravilla de edificios medievales, formando un excelente conjunto románico-gótico, de clara influencia italiana, pero con la distintiva personalidad de Dalmacia . . .
 
 
. . . Kastel Kamarlengo. . . erigido cuanto Trogir formaba parte del Imperio Veneciano, hacia 1420, con la misión de proteger el canal y el puerto de la ciudad. . .

viernes, 17 de mayo de 2013

OPORTO, DONDE MUERE EL DUERO


Tras nuestra grata experiencia en el país vecino la pasada Semana Santa, esta año 2013 decidimos volver a visitar Portugal, pero esta vez fue Oporto la ciudad elegida. Nuevamente nuestras expectativas fueron más que satisfechas y esta ciudad se presentó ante nosotros como un magnifico descubrimiento, aún a pesar de las continuas lluvias que padecimos.

. . . Oporto, una ciudad de contrastes, atrapa el alma marinera, embriaga con sus caldos y no te deja marchar. . .

Oporto es una ciudad ideal para visitar en dos o tres días, sin embargo, si viajas en coche y dispones de más días podrás disfrutar también de los maravillosos pueblos cercanos. En nuestro caso dedicamos una semana a esta maravillosa región de Portugal que ofrece cultura, compras y buenos vinos a un precio más que razonable.


Llegamos a Oporto un lluvioso lunes de final de marzo, lo primero fue buscar aparcamiento. Llegar al centro es bastante fácil puesto que toda la ciudad está repleta de indicaciones. Una vez allí, lo difícil es encontrar aparcamiento que no sea zona azul y que puedas aparcar más de dos horas seguidas. Cerca del centro encontramos un descampado de tierra que hacía la veces de aparcamiento en el que se pagaba de 8.00H a 20.00H. El precio es de 1,20 la hora y cobran por fracciones de 15 minutos. Nosotros pagamos lo que correspondía hasta ese día a las 20.00H. Pues bien, dejando el coche toda la semana allí sin pagar nada más, ¿por qué? muy sencillo, si sales antes de las 8.00H y entras después de las 20.00H el aparcamiento es gratuito, aunque el vehículo haya estado aparcado allí varios días. Así es que, primer punto económico de Oporto, el aparcamiento. El parking se encuentra junto al Jardín do Campo 24 de Agosto, junto a la parada de metro de nombre homónimo y la Junta de Freguesía do Bomfin. Si salimos por el lado opuesto a la puerta principal del aparacamiento, tomaremos la Rua Fernandes Tomás y enlazaremos directamente, tras caminar unos diez minutos, con la Rua Santa Catarina.

En esta ocasión nos hospedamos en una hospedería ubicada precisamente en la parte alta de esta última calle, la Rua Santa Catarina. El nombre del alojamiento es Residencial Solar, tuvimos una habitación doble con baño privado por 30€ la noche. El sitio estaba realmente bien, la habitación no era muy grande pero la cama y almohadas eran nuevas. El inconveniente que le vi (quizá sólo era nuestra habitación) es que el baño estaba en una especie de terraza que daba al patio de luces y era un poco frío. De cualquier modo me pareció un alojamiento bastante bueno y repetiría porque además su ubicación es buenísima.



La Rua Santa Catarina, dónde estabamos alojados, se trata de una calle peatonal y comercial repleta de cafés dónde podrás desayunar, almorzar o merendar desde primera hora de la mañana. Encontrareis también en ella el famoso Café Majestic. En este punto me gustaría hacer una parada para comentaros mi opinión sobre este recomendado café. Los que me leéis habitualmente sabéis que no soy muy amiga de "malgastar", pues bien, en este café tuve la sensación de malgastar el dinero. Había leído muchas opiniones que recomendaban tomar algo en este café, por lo que pensé que, a pesar de ser más caro de lo habitual, merecería la pena. Sin embargo, al entrar comprobé que lo único particular de este café es que se trata de un histórico en Oporto que data de los años 20 y mantiene su decoración art deco. Por lo demás, ofrecen lo mismo que otros cientos de sitios en la ciudad, al doble o triple de precio y, por supuesto, repleto de turistas curiosos que, como yo, hacen caso a las guías. Aún así, para los fetichistas y amantes de lo emblemático que no les importe pagar más por disfrutar de este ambiente, el lugar es bastante bonito.



. . . el famoso Café Majestic, abierto en los años '20, lugar de reunión de literatos, intelectuales y demás ralea. . . hoy continua conservando un bellísimo interior, muy de la época y excesivamente lujoso para los días que corren. . .

Esta calle es un buen punto de partida para conocer la ciudad. Bajando la rua de Santa Catarina hasta el final nos encontraremos a la derecha con la rua 31 de janeiro que nos llevará directamente a la Plaza de la Libertad. Esta plaza es la más importante de la ciudad y comunica el Oporto antiguo y el moderno. En el centro de la plaza destaca la estatua ecuestre del rey Pedro IV, en la escultura el monarca muestra la Carta Constitucional al pueblo. 


. . . Praça da Liberdade, una de las mayores plazas de Oporto, con el ayuntamiento al fondo y presidida por la estatua ecuestre de D. Pedro IV, rey portugués y primer emperador de Brasil . . .

Tras disfrutar de la Plaza de la Libertad seguimos recto recorriendo la rua clérigos al final de la cual podremos visitar la iglesia y la Torre de los Clérigos. Este conjunto monumental del Siglo XVIII fue construido por la hermandad de los Clérigos Pobres en el casco antiguo de la ciudad de Oporto, en el lugar que se conoce como "el cerro de los ahorcados", ya que es el lugar donde se enterraba a los ajusticiados. La entrada a la Iglesia es gratuita mientras que para acceder a la torre deberéis pagar 2 €. Nosotros no la visitamos porque, a pesar de que dicen que las vistas de la ciudad son bastante buenas, esta ciudad está plagada de colinas con vistas impresionantes, sin ir más lejos, desde la plaza de la catedral.


. . . Igreja e Torre dos Clérigos. . . la niebla cobija a la iglesia, rompe su densidad la torre, cual atalaya que vela por el sueño de Oporto, visible desde cualquier punto de la ciudad, omnipresente en su cielo urbano. . . planta oval, en un espacio sagrado, donde el hombre busca refugio, y en ocasiones, muy contadas, encuentra consuelo . . .
Tomaremos ahora la rua de las Carmelitas podremos visitar la que esta considerada, según algunos, como la librería más bella de Europa, Lello e Irmao. Está ubicada en un edificio de estilo neogótico. En su interior, multitud de detalles antiguos consiguen un ambiente capaz de transportaros cien años atrás. En Oporto dicen que su magia es tal, que incluso ha sido utilizada como escenario de la famosa saga de películas Harry Potter. Desgraciadamente, como cualquier lugar al que se le da publicidad, pierde su magia al estar " a rebosar" de turistas y curiosos.


. . . Livraria Lello. . . una de las más antiguas del país, cuentan además que en su interior se grabaron algunas de las escenas de Harry Potter, algo que bien podría ser únicamente un rumor que nadie se encarga de afirmar, ni de negar . . . por cierto, su interior, majestuoso eso sí, con escaleras circulares que te elevan por encima de los libros, está llena de curiosos turistas a los que no se les permite ni fotografiar ni grabar nada . . .

Volviendo nuevamente al final de la Rua 31 de janeiro podremos dirigirnos si continuamos bajando hacia la espléndida Catedral de Oporto situada en una colina que nos ofrecerá unas vistas privilegiadas de la ciudad. 

Antes de visitar la Catedral merece la pena visitar la estación de tren de San Benito construida a principios del siglo IX sobre los restos del convento de San Benito del Ave María. Aunque ya de entrada su fachada es señorial, la verdadera joya se encuentra en su interior: un hall decorado con más de 20.000 azulejos en los que se retrata la historia de Portugal.

Continuamos ahora nuestro camino hacia la catedral, para ello tomaremos la Av. Dom Alfonso Henriques y al final nos desviaremos a la derecha para acceder a la catedral por la parte trasera.




La catedral se comenzó a construir en el siglo XII y a ha sufrido sucesivas remodelaciones por lo que alberga varios estilos. La mayoría de la catedral es barroca, sin embargo, la estructura de la fachada y el cuerpo de la catedral son románicos. Nos queda, a mi modo de ver, lo más bonito de la catedral, su claustro gótico al que se accede por una puerta lateral de la iglesia y que está decorado con azulejos que representan escenas religiosas.

La entrada a la catedral es gratuita, deberéis pagar tres euros si queréis ver el claustro y el tesoro. Os recomiendo esta visita ya que además del majestuoso claustro podréis subir la parte superior disfrutando de buenas vistas. 

Al salir de la catedral os encontraréis con su plaza, en el centro hay una columna recordando el lugar dónde se colgaban los criminales. Como dije antes, este es uno de los mejores miradores de la ciudad, y sin necesidad de pagar un céntimo.



Desde este punto podéis bajar un millón de escalones siguiendo las indicaciones hasta llegar a la ribeira. Es uno de los lugares más emblemáticos de Oporto. La zona conocida como la ribeira es la orilla en la que conecta con el casco histórico de la ciudad. Llamativa por sus fachadas de colores y sembrada de restaurantes dónde disfrutar de una encantadora velada con sabor auténtico aunque a precio de turista (que no económico).


. . . Ribeira . . . ¿qué tiene el mar, que es capaz de alimentar a una ciudad entera?, ¿qué mágico sortilegio lanza la sal, para otorgar vida a la piedra? . . .

Cruzando el puente llegaremos a Vila Nova De Gaia. En realidad se trata de una ciudad diferente a Oporto que se une a ella por medio de múltiples puentes y que las bodegas que alberga han hecho visita obligada para cualquier viajero pise Oporto. A esta orilla del Duero podréis disfrutar de visitas guiada por la bodegas más importantes de vinos de esta denominación, es una visita altamente recomendada para los amantes del vino. Nosotros visitamos la bodega Ferreira. Elegimos ésta por su emplazamiento, la bodega se encuentra erigida sobre un antiguo convento y la visita merece realmente la pena. Te explican los procesos de fermentación de los diferentes vinos que fabrican, te cuentan la historia de la familia y la evolución del cultivo y fabricación del vino de Oporto y la visita termina con la degustación de dos tipos de vino de esta casa. Las visitas pueden ser en español, sin embargo nosotros la hicimos en portugués porque teníamos que esperar a la tarde para hacer la de español y la verdad es que nos enteramos bastante bien. El precio es de 5€ por persona pero os aseguro que no os arrepentiréis. También se venden pases combinados para dos y tres bodegas pero yo con una tuve suficiente.




A esta orilla del río podréis contratar también paseos en "rabelos". Estas embarcaciones se construyeron originariamente para el transporte de los toneles de vino y actualmente se utilizan como embarcaciones de recreo para pasear a los turistas. Habitualmente habría hecho uno de estos paseos por el río, encontrareis muchas ofertas en esta orilla, sin embargo, debido a que el tiempo no acompañó decidimos prescindir de él.



Lo que sí hicimos fue una larga caminata desde la ribeira a la altura del casco antiguo hasta "casi" la desembocadura del Duero. Digo casi porque la caminata es bastante larga (creo que en torno a los 10 km) y cuando estábamos cerca del final se puso a diluviar y tuvimos que refugiarnos en una cafetería y después tomar el autobús de vuelta a casa.



No obstante, si queréis ver la desembocadura podéis dirigiros al barrio de Foz, dónde ya hay playas. O bien, tomar el tranvía número 1 hasta el final y caminar un kilómetro aproximadamente hasta la desembocadura. Para quien le guste pasear no dejéis de hacer este paseo a la vera del Duero.

Antes de terminar me gustaría hacer una mención a la maravillosa gastronomía de Portugal. En esta zona no se cocinan tantos platos de bacalao con en la zona de Lisboa, sin embargo, podemos seguir degustando uno de mis favoritos, no dejéis de probarlo, se trata del bacalau a bras, es un revuelto de migas de bacalo con patatas pajas. Está increíblemente bueno. En esta última visita a nuestro país vecino he probado también una especialidad, en este caso, de la zona de Oporto, hablo de la francesinha. Este típico plato está compuesto por una especie de sandwich de jamón de york, queso, salchicha y filete de ternera bañado con una salsa al vino que sirven con patatas fritas. Está delicioso y es ideal para entrar en calor, eso si, con este plato estás comido para todo el día, es exquisito.



La visita a Oporto fue maravillosa a pesar de las inclemencias meteorológicas, pero ahora que la recuerdo para contarla me parece aún mejor y ya estoy deseando poder volver a estas preciosa ciudad.
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